Saltar a continguts

Associació Espírita Otus i Neram

Navegació

Menú principal

Comunicacions actuals

Amàlia 01-10-2011

ASSOCIACIÓ ESPÍRITA OTUS I NÉRAM

Tàrrega, 1-10-2011

Amados hermanos:

Cuando decimos que tenemos que llegar a la sociedad, nos referimos a que debemos tocar temas de actualidad. Ocurre, que desde la espiritualidad vemos tantos acontecimientos que no sabemos por cual empezar; a vosotros os ocurre lo mismo. Hay tal bombardeo de informaciones, tantas revueltas, tantos accidentes y tantos problemas a nivel de planeta, que siempre encontraremos un tema. No obstante, para empezar no vamos a buscar un tema general, no vamos a buscar influir en aquellas personas que lean nuestros escritos, vamos a intentar aportarles paz. Para ello hoy vamos a fijarnos en una historia cualquiera, en historias que se repiten día a día.

Estáis en un país muy castigado por una crisis económica, podríamos decir sin precedentes, pero diremos que es una crisis económica profunda. En vuestra sociedad hay familias que empiezan a encontrarse desesperadas, que han perdido la vivienda, que antes habían perdido el empleo, que reciben pocas ayudas del estado y, que viven auténticos dramas personales y familiares. Para algunos sociólogos esta situación sería el caldo de cultivo ideal para que se elevaran las tasas de criminalidad, de descontento y de revuelta. Afortunadamente, la civilización ha alcanzado a la mayoría de almas encarnadas en vuestro país. A pesar de tener una tasa de paro superior al 20 %, el anhelo de las familias que pasan dificultades no es matar a nadie, no es robar lo que los otros han conseguido con su esfuerzo. La mayoría de familias reclaman un empleo, reclaman la oportunidad de poder trabajar y ganarse el pan para sustentarse.

Hace muchos siglos, ya en los escritos sagrados que han conocido vuestros predecesores, se hablaba que el hombre ganaría el pan con el sudor de su frente, como explica Allan Kardec en “El Evangelio según el Espiritismo”. Esto no significa que debamos utilizarnos sólo del trabajo físico para cubrir nuestras necesidades, puesto que poseemos también el trabajo intelectual y el trabajo moral. También conocéis que toda ocupación útil es trabajo, y sucede que en un paradigma materialista como el que vive vuestra sociedad, consideráis únicamente trabajo aquél por el cual se recibe una remuneración económica.

Ante los momentos de dificultad es importante sacar fuerzas, aunque creáis que no tenéis. Todos poseéis una potencialidad infinita, y a falta de trabajo remunerado podéis realizar otros trabajos, es importante desarrollar la solidaridad a nivel familiar y a nivel grupal para auxiliar a aquellos que pasan dificultades. No obstante, es importante que aquellos que pasen por dificultades no se queden de brazos caídos, no esperen que les baje el maná del cielo en forma de ayuda, de subsidio o de caridad ajena. Todos poseéis grandes recursos interiores, podéis dedicaros a la educación propia y de vuestros hijos, debéis procuraros el alimento y el sustento, y ciertamente en un país como el vuestro con un gran sector primario, va a ser difícil que paséis hambre y desnutrición. Aunque la crisis sea profunda, no va a ser tanto para que paséis hambre como pasan vuestros hermanos, especialmente del continente africano.

Por lo tanto debéis aprender a relativizar, aquello que creíais poseer realmente nunca lo habéis poseído, no porque vuestra vivienda fuera de la entidad bancaria, sino porque lo único que os pertenece es vuestro espíritu. No creáis por tanto que habiendo perdido la vivienda lo hayáis perdido todo. No creáis tampoco que el endeudamiento que habrá quedado a estas familias no pueda superarse, aunque en términos económicos no puedan devolver los capitales prestados más los intereses en toda una existencia, lo importante no es la deuda material, es la deuda moral que habrán pagado.

Profundizando un poco más en el tema, muchos de vosotros, algunos de los que estáis leyendo este artículo iréis a la pregunta clave, ésta es: ¿por qué? ¿Por qué gente honrada y trabajadora se queda sin empleo y pierde su vivienda? Esta situación tan común tiene su origen a partir de quinientos años para atrás. Acto seguido que Cristóbal Colón descubriera un nuevo mundo, vuestro país empezó a llevar gente, excedente de población, podríamos decir en términos de “maltus”, para que habitaran nuevas tierras. Tal situación podría haberse producido en términos amistosos, aquellas tierras habrían acogido a los nuevos hermanos blancos sin demasiados problemas, habrían comerciado con ellos y les habrían entregado todo el oro y toda la plata a cambio de ropa y de civilización. Aquel oro y aquella plata que os llevasteis no tenía valor para ellos, eran simplemente ofrendas a sus dioses, pero no tenía valor económico monetario, de allí que no se resistieran excesivamente a su expolio. Sucede que vuestros dirigentes y sus ejecutores de aquella época, no contentos con llevarse aquellas fabulosas riquezas quisieron imponerse a aquellos pueblos, familias enteras fueron despojadas de sus viviendas, sus campos fueron quemados, sus mujeres y sus hijas fueron violentadas, y todo por el simple placer de sentirse superior a los demás.

Conocéis bien que Dios no castiga jamás, conocéis bien que Dios quiere la evolución de sus criaturas y que las trata con amor. No obstante, sabéis que existe la ley de causa y efecto, y lo que sembremos en una encarnación lo recogeremos en las siguientes. Han pasado entre cuatro cientos y quinientos años de aquellos acontecimientos, se os han dado varias oportunidades para reparar el mal causado; pero resulta que en lugar de auxiliar a los países en vías de desarrollo, a vuestros hermanos hispanos concretamente, sólo veis en ellos mercados que conquistar, mercados de los que extraer nuevamente su riqueza, no os interesa ayudar al hermano. En vista de tal situación, en vista que no reparáis los agravios del pasado, no queda otro remedio que recoger lo sembrado. Habéis podido hacer nueva siembra, al no existir ésta recogeréis aquella cosecha. Por lo tanto, la mayoría, no todos, cada caso es diferente, pero la mayoría de aquéllos que ahora se han quedado sin vivienda, en otra época dejaron sin vivienda a otras familias. No hace falta que en esta existencia sean violentados, ni que el odio genere más odio, las víctimas del pasado os perdonaron y no habéis entendido su perdón; por lo tanto es necesario que sufráis en vuestras carnes las pérdidas de aquello que considerabais imprescindible, que considerabais un derecho adquirido y que tanto, tanto dolor os está provocando.

No obstante, nuestro mensaje no es de rencor, no es de justificar una mala planificación económica, no, nuestro mensaje pretende ser de valor; porque aquellos espíritus que perdieron sus casas nunca perdieron su dignidad, se adaptaron al nuevo status quo, se convirtieron en siervos, cambiaron de creencias y religión, pero siempre consideraron a los demás sus hermanos. Os invitamos a hacer lo mismo, os invitamos a perdonar a aquellos que os han alienado vuestros bienes, y os invitamos también que a la menor oportunidad trabajéis para recuperarlos, porque nada se pierde eternamente; y estamos convencidos que con trabajo y sudor volveréis a gozar de vivienda, volveréis a valorar el calor de las familias; y esperemos también que entendáis que estáis aquí en la Tierra de paso, que cuando os vayáis no os llevaréis nada, pero que recordéis, que meditéis, que un día volveréis y que los sufrimientos que hoy os habrán hecho más fuerte servirán para que mañana no paséis por las mismas situaciones.

Os amamos, somos vuestros hermanos de otras civilizaciones pasadas, poblábamos tierras fértiles, vivíamos felices y acogimos al hombre blanco. Agradecemos a vuestra hermana Amalia Domingo Soler, que nos haya dejado expresar, y rogamos al Creador para que nuestra humilde contribución pueda servir para volveros mejores, para que sintáis el abrazo de la divinidad, y para que veáis en nosotros no unos competidores sino unos hermanos.

Un abrazo desde América del Sur. Hasta siempre.