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Amàlia 10-12-2011

ASSOCIACIÓ ESPÍRITA OTUS I NÉRAM

Tàrrega, 10-12-2011

Queridos compañeros, a fecha de hoy no hay más actualidad que la actualidad europea. No hace falta hablar de crímenes ni de desastres naturales cuando tenemos dentro de nuestras fronteras los desastres financieros provocados por la codicia y el egoísmo de muchos hombres sin escrúpulos.

Europa es conocida como el viejo continente, y es conocida así porque su historia se remonta a muchos milenios, porque los espíritus en ella encarnados se creen los dueños de la sabiduría y del planeta. Conquistaron y colonizaron las Américas, Asia, África y Oceanía, sin darse cuenta de que allí ya vivían espíritus mucho más avanzados en moralidad. La Europa de la división entre naciones y países, simboliza también al hombre viejo, aquel que habitaba la Tierra dominado por el orgullo y por el egoísmo. El mundo nuevo, el mundo de regeneración, será conocido por la fraternidad y los lazos transfronterizos y transoceánicos. Mientras tanto, en la vieja Europa resurgen los viejos nacionalismos, las viejas luchas entre imperios. Y podéis observar muy bien que hay uno que no se suma al carro del progreso. Mientras la mayoría de países han comprendido que estamos en el mismo barco y que debemos remar todos en la misma dirección, que aunque haya ajustes dolorosos no hay ningún ajuste más doloroso que la pérdida de todo aquello por lo que se ha luchado durante siglos, todavía existen imperios empeñados en dominar y en hacer prevalecer su propio interés personal por encima del interés común. Habéis comprendido perfectamente que hablamos del Reino Unido, aquel país que dominó el mundo con sus armadas, con sus grandes barcos de guerra, y con el auxilio de la piratería fuera de todo acuerdo transnacional. Hoy en día, sigue siendo aquel país que con el afán de enriquecerse no duda en empobrecer a los demás. Siguen encarnados en él aquellos piratas que robaron, y que con la expoliación del resto de países aportaba un tanto por ciento a la corona británica. Evidentemente las formas han cambiado, pero el fondo y el procedimiento es el mismo. Grandes genios de las finanzas atacan al resto de países única y exclusivamente con el objetivo de debilitarlos, sacar un beneficio económico y vanagloriarse de no pertenecer al círculo de aquellos que atacan.

En cambio, en el resto de Europa, aquellos que os habéis unido bajo una moneda común habéis empezado a andar dentro del progreso de la evolución planetaria. En un mundo de regeneración no deben existir fronteras, no deben existir artimañas financieras que roben a unos el trabajo de su esfuerzo, y eso lo habéis medio conseguido gracias a la unión monetaria. Afortunadamente, en estos momentos empezáis a comprender que una moneda común no es suficiente para lograr la justicia y la igualdad social. Son necesarias normas comunes, son necesarias políticas fiscales y monetarias comunes; y es necesario también algo que muchos espíritus olvidan: la disciplina. La disciplina no ha gustado nunca al hombre encarnado, siempre ha pensado que Dios le regalaba el maná del Cielo. Y eso que queda tan bonito en los libros sagrados, tanto en la Biblia como en los Vedas, debéis comprender que se trata de una alegoría espiritual. Los espíritus superiores os pueden facilitar el maná del Cielo, pero nunca el maná de la Tierra. Y las naciones debéis ser trabajadoras, debéis ser respetuosas con el medio ambiente y debéis ayudar a vuestro prójimo, sea de vuestro país o sea del otro. Obrando así conseguiréis aquello que deseáis, conseguiréis vuestro progreso individual y colectivo, conservar los derechos adquiridos, pero nunca deberéis ver en nadie ni en ningún país a un enemigo. Todos sois hermanos y todos estáis encarnados con un propósito evolutivo.

Así pues, animaros a continuar, deciros como os hemos dicho en otras ocasiones que los mercados financieros perderán su fuerza, porque la fuerza nace del trabajo, y el capital es únicamente la unión de las fuerzas del trabajo, si no hay trabajo no hay capital y no a la inversa. Por lo tanto, quien sólo vive de capital empobrece su alma y empobrece a quienes le circundan. Comprended esta gran verdad y trabajad, preocuparos de trabajar física y espiritualmente y el capital lo atesoraréis en forma de virtudes, en forma de perfección espiritual; y este capital es imperecedero y nada ni nadie os lo podrá quitar.

Mucha paz y mucho amor. Os amamos.
De parte de vuestra hermana Amalia.