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26-03-2018 El Libro de los Espíritus

Associació Espírita Otus i Néram
Tàrrega, 26 de març de 2018

Hermanos hermanas paz.

Permítanme ilustrarles acerca de algunas dudas que pueden acecharles a nivel individual o a nivel de grupo. Cuando leemos “El Libro de los Espíritus” y nos instruimos acerca de la naturaleza del espíritu, se nos abre la mente, se nos amplían los horizontes y realmente se produce un cambio interior en nuestras vidas; supongo que saben de qué les hablo. Ese cambio interior se produce a nivel de espíritu, a nivel de consciencia y ese cambio va a hacer que nosotros encaremos la vida de una forma distinta; va a hacer que nosotros comprendamos que vivimos una vida material y una vida espiritual de forma simultánea.

Avanzando un poquito llegaremos a comprender el fluido cósmico universal como aquel fluido, aquella energía presente en toda la Creación. Tenemos por tanto tres principios, o tres campos de acción: El plano físico, el plano espiritual y el plano interno. (1) El plano físico es la materia que todos conocemos; (2) el plano espiritual (contrariamente a lo que podáis pensar) es aquel donde viven los espíritus, pero por el hecho de denominarlo plano tiene materia y se precisa del periespíritu para habitar y vivir en estos planos; y la tercera situación es la interna, (3) la interior, aquella que realmente alcanza la chispa, la esencia, el espíritu.

Cuando hablamos de energías, de fluidos, de chacras, nos estamos refiriendo a la unión del cuerpo físico con el periespíritu. El espíritu tiene energía propia, aunque esta palabra, o esta frase no sería correcta; el espíritu es imperecedero, inmortal, perdurable, eterno, perfectible desde el punto de vista de “El Libro de los Espíritus”, perfectible desde la doctrina espírita, pues cuando está encarnado aquí en la tierra se trata de una infancia, de un crecimiento, de un desarrollo. Si fuéramos espíritus puros ya no tendría sentido de hablar de desarrollo, puesto que hablaríamos únicamente de crecimiento y de expansión; en cuanto los espíritus puros son las manos de Dios obrando sobre la materia y obrando sobre los espíritus.

Dicho esto, recordarles que lo importante es la esencia, aquello que somos, el self, el espíritu, la tríada espiritual; no importa el nombre que le demos; somos el yo interno, el yo superior, no importa. Kardec lo denomina espíritu, por inspiración del Espíritu de Verdad, porque debemos hacer las cosas simples, a cada idea darle un nombre. ¿Por qué fragmentar el espíritu, por qué fragmentar la conciencia, por qué no vernos como un todo interno en crecimiento?

Si nosotros trabajamos los valores interiores, trabajamos el amor, trabajamos la paz, trabajamos la humildad, estamos modificando nuestro ser interior. Cuando modificamos nuestro ser interior, nuestros puntos de vista; modificamos la forma de circulación de las energías, modificamos nuestro periespíritu y su encaje con el cuerpo físico y el doble etérico (que es el cuerpo intermediario que une el cuerpo físico con el periespíritu) pasa a comportarse de forma distinta. Cuando el periespíritu y el doble etérico se comportan de forma distinta, el cuerpo físico sufre modificaciones. Nos interesa el aire más puro, nos interesa no ingerir toxinas, productos tóxicos, porque el físico está vibrando de forma distinta. Cuando esto sucede es que estamos alcanzando etapas de más paz, etapas de más amor, etapas de más conciencia; ese es el orden correcto. Al trabajar el espíritu a través del Evangelio por ejemplo, el espíritu va a realizar modificaciones de conciencia, las modificaciones de nuestro estado de conciencia van a modificar nuestro periespíritu, éste va modificar nuestros fluidos, nuestras energías, y éstas van a modificar nuestro cuerpo físico.

No hay atajos duraderos, cuando alguien pretende a través de drogas modificar el cuerpo físico para modificar su estado de consciencia, está cometiendo un error. Y va suceder como algunos de los espíritus que sufren, que se va encadenar a su egoísmo, y va a volverse pequeño. Cuando alguien trabaja a nivel de energías va a modificar los fluidos, cuando alguien realiza operaciones de periespíritu va a modificar el molde, pero si no modificamos la conciencia y aquello que somos, de nada va servir.

Recordaros entonces: la gran palanca que mueve el mundo y que transforma el ser interior es el amor, donde haya amor va a haber una buena salud física, una buena energía engranando los chacras, y un periespíritu o un molde saludable. Por lo tanto, aprended a amaros, aprended a comprenderos, aprended a amar a los demás, son simplemente recordaciones de aquello que a nivel teórico sabéis, pero que a nivel práctico olvidáis. Simplemente amaros, y si todavía somos pequeños, haced lo que os dijo Kardec: “espíritas, amaos; espíritas, instruiros”, porque la instrucción os es necesaria para comprender el amor. No porque la instrucción sea mejor que el amor, sino porque la instrucción es el camino que tenéis para comprender el amor y amaros.

Muchas gracias por vuestra atención, hasta siempre.