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16-04-2018 Desequilibrios sociales

Associació Espírita Otus i Néram
Tàrrega, a 16 d’abril 2018

Buenas noches.

Agradecerles en primer lugar, la perseverancia, el cumplimiento de sus compromisos y el seguir adelante en los estudios y en las reuniones.

Dicho esto, comentar lo sucedido hoy. Ustedes son conscientes de las dificultades del mundo actual, incluso los países del primer mundo, en uno de los cuales os encontráis, atraviesan dificultades y desafíos colosales. La guerra se ha extendido por el Próximo Oriente, pero sus secuelas alcanzan ya sus cimientos. La indignación de los ciudadanos acomodados del mundo, ha provocado el tambaleo de gobiernos, instituciones y territorios que no saben qué más dar a esas criaturas que tienen comida, que tienen sanidad, que tienen educación, pero que no tienen amor. Cual los niños malcriados, en Occidente, los occidentales queréis más, queréis que el Estado blinde sus jubilaciones como si ustedes fueran obreros cualificados, queréis tener casas, viviendas gratuitas, queréis la sanidad rápida y eficiente. Eso es legítimo, pero no queréis pagar impuestos, no queréis pagar hipotecas a los bancos, no queréis cotizar por trabajar.

A causa de la mentalidad, diremos maquiavélica, de los Bancos Centrales, ustedes piensan realmente que el dinero es fruto de la manivela de la impresión de billetes y que es simplemente con la política monetaria que podemos sustentar el mundo en el que viven. Así piensan banqueros e ingenieros financieros. No obstante, la realidad es que el dinero viene y va, se crea y se destruye, es un concepto abstracto. ¿Quien vio usted que comiera un billete de quinientos euros y llenara el estómago? Nadie. Sin embargo, un billete de quinientos euros puede comprar un caballo, o puede comprar un plato de comida en un restaurante caro, o puede alimentar cien bocas. A eso se le llama desigualdad.

Aquí en Occidente han ustedes retornado a la mentalidad de los antiguos patricios romanos; aquellos que apoltronados dirigían los negocios de sus tierras, de sus barcos, contaban con esclavos. Y hoy en Occidente contáis con esclavos, países enteros sometidos a vuestras normas socio-económicas. Igual que aquellos patricios, pensáis que sois más listos y que tenéis más derechos que el resto de ciudadanos del mundo. Sin embargo, la propia ciencia económica por ustedes creada, habla de creación de riqueza y de reparto de la misma ¿Cómo pretenden ustedes repartir más si no son capaces de crear más? ¿Cómo van los jubilados a cobrar pensiones si los jóvenes no tienen empleos? ¿Cómo van ustedes a atender en sus hospitales a la población, si las empresas no pagan impuestos? ¿Cómo van a sustentar esta quimera?

La respuesta existe y no es económica, la respuesta se llama Evangelio. Si ustedes quieren riquezas en sus países, permitan que los demás países sean ricos; si ustedes quieren una vida cómoda, permitan que los demás tengan una vida cómoda; si ustedes quieren un salario por su trabajo aunque sea intelectual, permitan que los demás tengan un salario digno también, sea intelectual o físico el trabajo que realice; si ustedes quieren paz en sus fronteras, lleven ustedes la paz a los países vecinos. No es más, es Evangelio, “amen a los demás como desean ser amados”. Permitan que los hermanos rusos puedan comer cada día, no les amenacen; permitan que los hermanos chinos desarrollen su economía, no la secuestren; permitan que sus hermanos africanos puedan gozar por lo menos de un ochenta o un noventa por ciento de sus propios recursos.

El planeta tiene riquezas para todos, tiene agua para todos, tiene comida para todos; pero si ustedes derivan estos recursos y los canalizan a través del odio, de la indignación, de la queja, de la revuelta; entonces van a necesitar más armas, más policías, más ejércitos, para defenderse de ustedes mismos. Eso es lo que está sucediendo en el planeta.

Ustedes piden poder auxiliar, ustedes hacen oración, y ustedes tienen compromisos con Jesús, con Kardec y con la mediumnidad. Los espíritus estamos del otro lado para trabajar y a veces trabajaremos espíritus sencillos, y a veces espíritus más complicados. Hoy ustedes han visto varias caras de la misma moneda: la moneda del odio, del rencor, de la guerra, en Siria, en Europa con las guerras mundiales, o en Cataluña con el odio entre familias.

Nadie que odie puede tener razón, nadie que pisotea el prójimo puede tener razón, y aquel que tenga la razón y sea oprimido, ganará el reino de los cielos. No obstante el reino de los cielos, está en los cielos; como su nombre indica, es su ubicación. No por estar oprimidos en la tierra, ganarán ustedes un país, una independencia. No por estar oprimidos en la tierra el Sahara, el Congo, Sudáfrica, los países de la selva, Suramérica; no porque tengan razón en ser países oprimidos va a bajar Jesús de los Cielos, pondrá a los poderosos en su lugar y les dará todo lo que quieren.

Eso no funciona así, el humilde y el trabajador se ganará el reino de los cielos, pero no es de este mundo. Oímos los pájaros cantar y nos recuerda que eso es libertad, volar por regiones libremente sin fronteras; cruzar África en invierno, cruzar Europa en verano, ir y venir, reproducirse, y cantar en agradecimiento a Dios y a la naturaleza. A ese punto de sencillez nos gustaría que llegaran ustedes.

Gracias por su atención, que Dios les bendiga, les ilumine, queden en paz. Hasta siempre.