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Associació Espírita Otus i Neram

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21-04-2012

ASSOCIACIÓ ESPÍRITA OTUS I NÉRAM

Tàrrega, 21-4-2012


Hermanos, hermanas, mucha, mucha, paz.

Nos gustaría explicaros historias, nos gustaría daros mensajes instructivos, pero sabéis bien que el mejor mensaje es la vivencia, son los propios espíritus con los que os encontráis. Comprendéis bien que a día de hoy la crisis global, los odios globales, los egoísmos globales, son fruto de los errores globales anteriores, de los errores pasados.

Hasta que no comprendáis que no hay ser superior a otro, que no hay pueblo superior al otro, que nadie tiene derechos de esclavitud, derechos de vasallaje, ni cualquier otro derecho con el que os arroguéis por el mero hecho de creeros superiores o mejores a los demás, el mundo material no avanzará al ritmo que podría avanzar. Eso sí, surgirán siempre puntos de luz y de progreso material en el globo. La tecnología avanzará, el medio ambiente mejorará, pero muchos seres humanos no podrán gozar de tales avances si no cambian primero la mentalidad. Aunque “a priori” puede parecer que cerrar fronteras sea la solución a cualquier problema, la realidad es opuesta. Siempre las civilizaciones en la Tierra han prosperado cuando no ha habido fronteras interiores. El Imperio Romano floreció debido a que había libre circulación de personas y capitales dentro del imperio; igual que en Egipto, que en Grecia, que en Rusia, que en Estados Unidos, que en Europa en la actualidad, etc.

Y tal debe ser el camino del progreso para la humanidad. Imaginaros por un momento que Estados Unidos cerrara fronteras entre sus estados, la propia nación norteamericana caería fragmentada. Igual puede aconteceros en Europa si cerráis fronteras interiores, caeréis si expulsáis a vuestros propios miembros, caerá el conjunto. Porque no creáis que Alemania pueda mantener su ritmo, su competitividad, si no fuera por los países que tiene vasallos a sus políticas económicas.

Podemos comprender que sean necesarios conjuntos económicos mayores donde sí existan ciertas restricciones, pero tales conjuntos vendrían a ser la consecuencia natural de las zonas geográficas. Es lógico que Europa forme un bloque económico, que Norteamérica forme un bloque económico, pero también es lógico que lo forme Suramérica, que lo forme África o que lo forme Asia. Una vez consolidados dichos bloques lo natural sería, y llegará día que será, la caída también de barreras entre bloques.

No estamos aquí para daros lecciones, pero sí para aportaros un granito de arena, para haceros ver que el orgullo y el egoísmo de raza o de nación no es positivo ni es bueno. Y no va para nadie en particular, no nos dirigimos a un país, no nos dirigimos a una persona, ni tan sólo estamos hablando de debate entre autonomías, entre repúblicas, entre democracias, no. Estamos hablando de amistad, estamos hablando de esfuerzo común. Porque si bien es cierto que deben circular las personas y los capitales, más cierto es todavía que todos y cuantos formáis el planeta Tierra y estáis habitados en él, debáis trabajar y aportar todo y cuanto esté en vuestro interior: aportar conocimientos, aportar trabajo, aportar esfuerzo. Porque nadie puede alimentaros si no es a costa del trabajo de otro.

Por lo tanto, esta es la segunda lección que debéis aprender. Por más capital que aumentéis, no podéis pretender que otros os mantengan por el hecho de ser poseedores de capital. Por más prestaciones de desempleo que existan no podéis pretender que os mantengan, puesto que éstas vienen pagadas por otros que están trabajando. Ante la dura situación global que está atravesando el planeta sólo existe la solución del esfuerzo global. Con base monetaria o sin base monetaria lo cierto es que sin esfuerzo no va a haber solución a esta crisis.

No obstante, y mirándolo desde un punto de vista espiritual, podemos aseguraros que sea cual sea el camino que tome la humanidad, que sea cual sea el camino que tomen los gobiernos, las instituciones o las multinacionales, seguro que de aquí a diez años todo el planeta a nivel global, todos los individuos y todas las naciones habréis evolucionado. Porque habréis aprendido valiosas lecciones que tal vez, si no fueran por esos momentos dolorosos, no seríais capaces de aprender.

Os deseamos paz, os deseamos amor, pero os invitamos a continuar trabajando, físicamente, espiritualmente, y sobretodo también en vuestra autorreforma moral.

Hasta siempre.