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20-04-2013 Mitjans de comunicació

ASSOCIACIÓ ESPÍRITA OTUS I NÉRAM
Tàrrega, 20-4-2013

Pregunta sobre els mitjans de comunicació en relació al tractament esbiaixat de les notícies.

Hermanos, hermanas, mucha paz.

Cuando sucede un acontecimiento que sacude a la colectividad, no es por casualidad. Bien sea un atentado terrorista, bien sea un hecho natural, bien sea una catástrofe, un accidente o lo que sea; cuando algo impresiona vivamente la conciencia de la colectividad humana es porque está programado que así sea. Cuando un accidente aéreo os sacude es para que prestéis atención a los medios aéreos; cuando un terremoto sacude algún punto del planeta es para remover las consciencias de los que ahí están y de los que podéis auxiliar; y cuando algún acto terrorista logra matar a alguien es también para que sintáis que sois antes que nada espíritus.

Si el ser humano reflexionara sobre la realidad de su vida, se habría ya dado cuenta que no es más que un viajero. Viene de viaje procedente del mundo espiritual, se adapta a la ciudad, al medio que habita, y cuando es llegado el tiempo, tiene el billete de vuelta a la ciudad espiritual, a la región de la que partió. Sin embargo, muchas veces, por no decir casi todas, la mayoría de seres humanos olvida este detalle. Se creen dueños de su cuerpo, se creen dueños de la materia, de los edificios, del dinero, de los valores; incluso hay personas que se creen dueñas de otras personas, como si estuviéramos en la época de la esclavitud. La esclavitud corporal pasó en casi todos los países del globo; hoy no se compran ni se venden esclavos, no existen ya los patricios romanos que utilizan la mano de obra comprada, no existen tampoco los terratenientes norteamericanos que utilicen la fuerza humana venida de África por la fuerza, después de arrancarles de sus familias y a cambio simplemente de un salario de subsistencia. Todo esto pasó, pero la actitud humana no cambió. Todavía existen personas que se creen con derechos por encima de las demás personas; personas que se creen que los demás o sus conciencias deben someterse a ellos. Y no es una cuestión económica, no es una cuestión de ricos o pobres, es una cuestión de actitud. Muchos son los que intentan mantener a la masa, al gran conjunto de la población del planeta en niveles de subsistencia.

Si se repartiera toda la riqueza existente, todos, desde el país más civilizado hasta el país más subdesarrollado, podríais alimentaros tres o cuatro veces por día, disponer de vivienda, sanidad y educación. Pura y simplemente con los recursos ya existentes y que estáis generando de forma recurrente. No obstante, si nos fijamos bien, para que esto fuera posible, sería necesaria una igualdad de los medios, una igualdad, una distribución de la riqueza, de la producción generada. Y si nos fijamos bien, a veces esta riqueza se concentra en pocas manos. Podéis consultar estadísticas, se dice que el setenta y cinco por ciento de la producción mundial está en manos del veinticinco por ciento de la población. Pero si os fijáis más, veréis que más del cincuenta por ciento de la riqueza del mundo se concentra en las manos de menos de mil personas. Lo que vosotros llamáis libre mercado, lo que vosotros llamáis de libertad, no es más que una nueva forma de esclavitud. Y quienes controlan tamaña riqueza ostentan un poder acorde con ella. Así, no es de extrañar que las grandes multinacionales, que los grandes medios de comunicación estén enlazados y controlados por estas personas, por estos centros de poder.

Entonces, cuando el problema real de la humanidad es la miseria de la mayoría de sus habitantes, es la falta de nutrición y la falta de oportunidades de los mismos; debemos buscar problemas mayores. En la edad media se buscó culpar de todos los males de Europa a los sarracenos, a los musulmanes, y se lanzaron cruzadas en contra de ellos. Mientras tanto los poderosos, los reyes y los religiosos, iban acumulando riqueza sobre riqueza e iban ejerciendo su dominación sobre el resto de conciencias. Hoy en día podemos asimilar la situación: los medios de comunicación nos bombardean, nos hacen ser solidarios, lo cual es noble; nos informan, lo cual es necesario; pero embotan nuestra conciencia, al repetirnos las mismas imágenes, los mismos hechos cuantas veces sean necesarias con la única intencionalidad de lograr en nosotros que aquello se fije en nuestra mente. Y mientras estamos focalizados en aquello no prestamos atención a lo realmente importante, no fijamos la atención a la miseria de nuestro vecino o a la miseria de los otros países.

Cierto que en la reflexión podríamos decir que la solución sería que todos nos pusiéramos de acuerdo en auxiliar a nuestro prójimo, en enviar dinero o recursos a otros países. Esto sería parte de la solución. Pero cuando alguien o algunos pocos ostentan tamaño poder, debéis pensar que necesitaríais el resto de población mundial, es decir, unos siete mil millones de habitantes puesto de acuerdo para lograr el objetivo, para equilibrar el poder económico, el poder sociológico, de estas personas. Precisamente para que esto no pueda ocurrir ni por asomo, es que prefieren mantener las sociedades fragmentadas, dentro y fuera de cada país. Se crean guerras, se crean enemigos y ellos mismos alimentan las ideologías dispares, para que en estos enfrentamientos se creen los buenos y se creen los malos; se categoricen como los míos y se categoricen como los demás.

Estamos intentando plasmar una realidad física, una realidad material que la mayoría de vosotros ya conoceréis. Sin embargo, y en contrapunto a lo que hemos expuesto, si nos fijamos y analizamos la situación desde la óptica espiritual, no es tan dramática. Cada cual tiene su papel en el mundo, quien hoy es pobre, seguramente fuera rico; quien hoy se esfuerza, seguro que logrará su objetivo en esta o en posteriores encarnaciones; y quien hoy falla en la riqueza, mañana deberá recomenzar la prueba de la pobreza. Por lo tanto, insisto, todo va a llegar a su equilibrio por el curso natural de los hechos. Por ello, en el plano espiritual os dejamos actuar, dejamos que seáis vosotros quienes toméis iniciativas, que con vuestro libre albedrío creéis organizaciones, organicéis distintas actividades que tienen por finalidad auxiliar a vuestro prójimo. También encontramos positivo que auxiliéis a las víctimas, sean de terrorismo, sean de guerras, sean de accidentes o sean de fenómenos naturales. Todos somos hermanos y la solidaridad debe empezar desde abajo.

Como os hemos dicho en otras ocasiones, cuando esto vaya pasando, los poderosos irán perdiendo su dominio en las conciencias, porque el hombre habrá pensado, el hombre habrá aprendido a pensar y a gobernarse a sí mismo. Por eso, desde el plano espiritual es secundario que los hombres ostenten o no ostenten el poder, que algunos intenten o no intenten dominar las conciencias. No nos deja indiferentes, pero entendemos que es un medio para auxiliar a las demás conciencias a que piensen por sí mismas. Porque al que pasa hambre no le importa lo que haga Cocacola, lo que haga Apple o lo que haga aquélla; no les importa, precisan comer. Entonces vosotros debéis hacer más o menos lo mismo. No importa tampoco quien ostente el poder, quien sea el malo de la película. Importa que sintáis en vuestro corazón el deseo de auxiliar a los demás, que no veáis tampoco a estas multinacionales como a un enemigo de la sociedad o de la civilización, puesto que tienen su papel; contribuyen a su vez al progreso material y dan también empleo a multitud de personas. Por lo tanto, no son parte del problema tampoco. El problema es siempre el egoísmo y el orgullo, esté donde esté; esté en un pobre o esté en un rico; esté en un poderoso o esté en una persona de la masa común.

Por lo tanto esperamos haberos respondido a la pregunta planteada acerca de los medios de comunicación. No estamos aquí para machacarlos, simplemente para haceros fijar la atención en lo que acabamos de exponer.

Muchísima paz y muchísimo amor. Hasta siempre.