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Margarita 14-11-2015

Associació Espírita Otus i Néram
Tàrrega, 14 de novembre de 2015

Hermanos, hermanas, paz.

Hoy me han dejado realizar este cierre para explicaros una pequeña historia. Yo en mi última encarnación participé y organicé los trabajos en un centro espiritista en Barcelona. Eran tiempos difíciles con un marco no democrático, con represión. Teníamos la ilusión de conservar aquellos tesoros del siglo anterior, teníamos además la esperanza que aquel terror silencioso un día terminaría y soñábamos que cuando regresara la libertad, la democracia, la cordura a este país, todo seria mejor y el espiritismo por fin podría volver a brillar.

Durante aquella época leíamos a escondidas libros de Amalia, libros de León Denis, de Gabriel Delanne, los de Kardec también y teníamos un conocimiento y un sentimiento profundo de ser espiritistas; nos dábamos la mano toda la familia, íbamos todos a una y vivíamos la auténtica fraternidad. En nuestras reuniones de mediumnidad, similares a las vuestras, psicografiábamos y auxiliábamos también así como vosotros a espíritus que necesitaban de esclarecimiento. No éramos tan tecnificados como hoy en día, no teníamos tantos medios, tanto conocimiento, pero sí que sabíamos utilizar lo más importante en cualquier esclarecimiento, que no es otra cosa que la comprensión y que el amor. Donde hay amor, dice Pablo, se cubren la multitud de los pecados y podemos entender que donde hay amor se cubren las faltas, los errores, las deudas.

Efectivamente, es amando como avanza el ser. Ya pasaron los tiempos de Moisés, del devolver ojo por ojo, diente por diente, y tú esto, y tú aquello, y tú más, y yo más, y venga y porque eres de izquierdas, o de derechas, o porque una vez tropezaste, o porque dijiste, o porque hiciste… Todo esto que se ve cuando pones en marcha aquella caja que le llaman tonta, pero más que tonta le tendrían que llamar malvada. La caja malvada que a veces parece que esté vomitando expresamente para crear ansiedad, para crear depresión, para crear angustia, dependencia en definitiva de todo lo malo que acontece en el mundo. Porque este es el uso que la mayoría de veces se da a la televisión, al cine, al teatro, a las distracciones. Aparece, una joya como “Nuestro Hogar” y pasa desapercibida en Europa; sale una nueva entrega sin guión ni nada de una saga de vampiros de terror y los cines se llenan. La gente, la criatura humana enloquece, parece realmente que tenga sed de malas noticias, y esto aunque me pese decirlo no sucedía en aquellos tiempos de represión.

Quiero decir con esto que pasaron los años, se entró en democracia, los espiritistas perdimos, perdieron, perdisteis, no sé qué tiempo verbal utilizar, el norte. El norte del espiritismo es la fraternidad, el norte del espiritismo es el crecimiento, es el amor. Todo lo que dentro del espiritismo se aparta de ello debe ser transformado; no pueden, no deben haber luchas ideológicas dentro del espiritismo; no deben haber divisiones por pertenecer a un centro o a otro. Es más, no deben haber divisiones entre espiritistas y no espiritistas, la clave del espiritismo es saber llegar a todos, saber consolar a todos.

Dicho esto, no obstante, es indispensable que primero uno se prepare. ¿Os imagináis un doctor de la universidad dando clases? ¿Creéis que antes de dar clases no se preparó, no estudió, hizo sus trabajos de campo? Evidentemente. ¿Os imagináis un alumno de primaria queriendo sustituir a aquel doctor de la universidad, no os parecería algo aberrante? Y desgraciadamente en el espiritismo esto sucede muchas veces: el que llega nuevo parece descubrir América, que diríamos, ya quiere enseñar a los demás ¿Cómo podemos enseñar aquello que todavía no conocemos? Son necesarios, imprescindibles, años de estudio, años, señores y señoras, años. Pero podríamos decir que el estudio debe ser aislado, no es cierto. El estudio puede y debe abrirse a los demás para que vayan incorporándose nuevos compañeros que a su vez vayan incorporando a sus familiares, amigos, conocidos, esa es la fuerza del espiritismo, la que nos impulsa siempre.

Pues bien, en mi paso por la tierra también cometí errores, y es que a veces cuando sabemos más, nos convertimos involuntariamente en consejeros de los demás. Sin darnos cuenta nos piden consejo y les respondemos a la luz de nuestros conocimientos. Pero esto, sólo debe hacerse si aquel que nos pregunta está también estudiando, está también trabajándose a sí mismo; porque si no, le estamos eximiendo de las tareas imprescindibles a su evolución. Y eso, involuntariamente, sucedió conmigo. Primero en broma, después como algo bonito, cariñoso, me llamaban maestra y se instituyó que en nuestro grupo siempre debería haber un maestro. ¡Ah, vano error! El espiritismo nace para barrer a los maestros, puesto que cada cual es maestro y alumno al mismo tiempo; cada cual puede enseñar de lo que sabe a los demás; cada cual debe aprender también del otro. Esta es una de las claves que veo, que observo que algunos centros sabéis valorar: enseñar a los demás si, crearles dependencia no, eso es imprescindible; trabajos en común sí, depender de lo que diga uno no. La base del crecimiento de nuestra querida doctrina es esta: la libertad que otorga, que da a cada cual de aquellos que nos hemos interesado, que hemos estudiado, y que amamos el espiritismo.

Sabed que no estáis solos, que somos muchos los espíritus que nos denominamos espíritas; que significa que además de espíritus, hemos ya interiorizado las enseñanzas de la doctrina espírita. Enseñanzas, no obstante, que ya llevábamos dentro de otras encarnaciones con otros nombres, que posiblemente en futuras reencarnaciones llevarán otro nombre, pero que hoy en día bajo las directrices de Jesús, de sus colaboradores, de sus espíritus más allegados y de aquellos que nos encontramos bajo la escalera, o bajo la escala jerárquica; pero que nos encontramos trabajando y auxiliando, dándoos pases, retirando los espíritus infelices de vuestros hogares, protegiéndoos contra los pensamientos agresivos que en más de una ocasión os dirigen gratuitamente. Ahí estamos, somos muchos, recordadlo, pero necesitamos de todos vosotros, de todos los centros, de todos los trabajadores, porque como veis, aunque viváis en un mundo que se llama democrático, las amenazas a nivel físico, a nivel de psicoesfera, a nivel de periespíritu, son muchas.

El ser humano, la criatura humana debe encontrar su rumbo en la tierra. Sed vosotros quienes alumbréis a cuantos podáis, sabed que tenéis una compañera y una amiga que os sigue de cerca desde hace años, que colabora con vosotros y con otros, para que un día los centros espíritas, catalanes, españoles, europeos y del mundo os fundáis bajo la misma dirección de competir para ver quien hace mayor cantidad de bien, competir para ver quien ama más. Esa es la auténtica competencia, la auténtica fraternidad, estamos acercándonos a estos días. Os amamos mucho, os deseamos lo mejor, que paséis buenas noches en nuestra compañía, y que realicéis los trabajos tanto cuando estáis en vigilia, como cuando estáis en estado de desdoblamiento por el sueño.

Recibid un fuerte abrazo, cariñoso, sincero a vuestro corazón. Me llamo Margarita.