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Associació Espírita Otus i Neram

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09-03-2013

ASSOCIACIÓ ESPÍRITA OTUS I NÉRAM
Tàrrega, 9-3-2013


Hermanos, hermanas, mucha paz.

Desde la época primitiva que el hombre ha creado dioses, ha creado mitos de seres superiores, de mundos perfectos. Todo ello basado en hechos reales ciertamente, pero en resumen mitos y leyendas para impresionar la mentalidad infantil de todos los pueblos. Aún hoy pensáis que cualquier tiempo pasado fue mejor, que la época actual es de decadencia, que los espíritus que vienen no tienen rumbo, que hay infelicidad por doquier. Y a veces parece o bien que tenéis un cristal oscuro frente a vuestros ojos que no os permite apercibiros de todo lo bueno que existe en vuestro mundo, o lo que es peor, a veces parece que os coloquéis por encima de un pedestal, os creáis superiores al resto de la humanidad y penséis que son los demás los que no están a vuestra altura. Con esto intentamos responder vuestros planteamientos.

El hombre para ser feliz en la Tierra necesita única y exclusivamente conocerse a sí mismo y transitar en la dirección que le marca el bien. Con esto queremos decir que la felicidad no es tan siquiera una cuestión de evolución, es sobretodo una cuestión de dirección. Porque mientras estamos andando, mientras estamos progresando, es que nuestro espíritu se siente feliz. Porque la felicidad es un estado del alma, mas no es el alma en sí misma. Cualquier espíritu puede cometer errores, cualquier espíritu puede estacionarse, cualquier espíritu puede endeudarse, pero también cualquier espíritu esté en la faja vibratoria que esté, resida en la región física o en la región espiritual que habite, puede transitar en dirección al progreso y la evolución. Cualquier espíritu posee voluntad y puede dirigir esta voluntad hacia allá donde él desee. Por tanto, esto es lo primero que debéis tener muy claro, vosotros podéis ser felices, cualquier hermano puede ser feliz si verdaderamente lo desea, si verdaderamente lo quiere, si realmente pone en práctica los medios que disponéis y se dirige con paso firme en la dirección que marcan los espíritus superiores, en la dirección del estudio, en la dirección del amor. Pero también en la dirección de la comprensión, de la paciencia, de la tolerancia para con los demás, puesto que nadie sabe, nadie conoce la hora en que el hermano despertará a la realidad espiritual, la hora en que se iluminará la consciencia del compañero. Y con esto no queremos decir que vaya a recibir una súbita inspiración, sino simplemente que va a percibir el camino a transitar. Si estáis en la Tierra y poseéis tantas encarnaciones como poseéis, no es un capricho del Creador, es por la necesidad evolutiva. Si realmente fuerais superiores a los demás no estaríais en vuestro estado de angustia, no estaríais en vuestro estado de irritación, de agresividad, de tristeza. Si fuerais seres superiores tendríais instalada la paz y la alegría dentro vuestro, de forma natural, pero esto no acontece.

No queremos con esto tiraros un jarro de agua fría, no. Queremos poner las cosas en su sitio y que veáis que debéis transitar con paso firme, para que un día esto llegue a producirse. Porque mientras andáis adquirís paz, mientras andáis adquirís comprensión. Y todo esto pone freno, pone barreras a vuestro yo inferior, a vuestro pasado, a vuestras pulsiones, a vuestros instintos, más concretamente.

Vosotros os fijáis en la sociedad, pensáis que la juventud está corrompida, que el sistema está fallido, que todo necesita un cambio de arriba a abajo. Pues bien, esto mismo pensaron los pueblos primitivos, esto mismo pensaba la sociedad en tiempos de Sócrates, esto mismo pensaban los discípulos de Jesús, esto mismo pensaban las personas honradas en la Edad Media, esto mismo pensaron los revolucionarios de la Revolución Francesa, de la Revolución Rusa, y de todas y cuantas revoluciones han habido desde entonces. La realidad, no obstante, siempre ha sido la misma: la humanidad avanza y progresa junta, unos comenten unos errores y otros cometen otros. Nadie hay perfecto y si tenemos la reencarnación es precisamente para llegar a tal punto de comprensión.

Entonces, como en todas las épocas, tenemos dos vías para transformar la sociedad: o bien por la vía de la imposición o bien por la vía del amor, y ambas no son compatibles entre sí. La vía de la imposición es dura, le dice al otro lo que debe ser, le dice al otro lo que debe pensar, cómo actuar. La vía del amor es dulce, no impone, aconseja, dialoga, esclarece. Esto compañeros podéis hacerlo siempre, siempre podéis coger a un hijo, a un familiar, a un amigo e incluso a un desconocido, y amorosamente con toda la benevolencia del mundo hablar, hacerle ver no lo que hace mal sino lo que puede hacer bien, hacer ver al compañero que elevando su alma se va a encontrar mejor, hacerle ver que todo lo que emitimos vuelve a nosotros, hacerle ver que todo sentimiento tiene un recorrido de retorno y que si queremos ser felices, si queremos ser sanos, si queremos ser personas alegres, optimistas y positivas, debemos empezar por nosotros mismos.

Y aconsejar es bueno, pero demostrar lo es más, porque llama más la atención. Gandhi no podría haber doblegado todo un ejército con buenas palabras, ni tan siquiera con buenas intenciones. Jamás amenazó y sus palabras no iban dedicadas a crear un discurso, como está tan de moda hoy en día. Sus palabras iban dedicadas a dar ese impulso para accionar a las personas, para que las masas pasaran a la acción pacífica. Y ese poder, esa fuerza, está dentro de todo ser humano.

Por lo tanto, espero que estas reflexiones os sean suficientes, para que seáis vosotros con vuestro esfuerzo y con vuestro trabajo los que saquéis de ellos las conclusiones necesarias, para obrar, para actuar, para pensar, para moldearos a vosotros y para auxiliar a los demás también a moldearse. Pero no cojáis jamás el martillito y el cincel para amartillar otra alma, porque entonces posiblemente la dañaríais y a veces incluso le provocaríais estragos, daños que le durarán siglos. Nosotros somos los únicos que podemos ir cincelando nuestra alma. Nuestros guías espirituales nos dan la dirección por donde debemos cincelar, por dónde debemos pulirnos. Pero por favor, igual que no nos gusta que alguien venga con el martillo y os golpee para haceros mejores, no seáis vosotros los que golpeéis a los demás. Aconsejad sí, pero nada más, sed amorosos sí, pero no impongáis el amor, porque el amor no puede imponerse, es un sentimiento que nace de dentro, que se expande y que es inmenso. Por lo tanto, mucha paz y mucho amor.

Hasta siempre.