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Amalia 22-11-2014

Associació Espírita Otus i Néram
Tàrrega, 22 de novembre de 2014

Buenas noches.

La intención del trabajo de hoy no ha sido otra que armonizar las energías, el pensamiento de todos vosotros. No deseamos otra cosa que cuando se ejecute un trabajo espírita en un centro espírita como puede ser una reunión de orientación, todos los que trabajamos y especialmente los que trabajáis en el plano físico salgáis fortalecidos, salgáis renovados. Que todas las energías densas de los pensamientos y de las preocupaciones, no es que queden fuera, sino que pura y simplemente se transformen. Hablamos de reforma íntima, de reforma interior, pero es muy importante que nuestras emociones, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, se transformen también. No podemos dejar la materia, no podemos dejar los pensamientos materiales fuera, ir al centro espírita y luego al salir volver a cogerlos. Debemos parar de pensar en ellos, elevar el pensamiento, centrarnos en la dimensión espiritual, y de este modo mientras vosotros trabajáis, nosotros también. Transformamos todo vuestro campo energético, todo lo que sería el doble etérico que une el periespíritu con el cuerpo físico, porque obviamente no podemos trabajar y modificar el periespíritu directamente sino con mucho esfuerzo y mucho trabajo, pero el campo etérico podemos trabajarlo, y debéis salir de aquí con las energías renovadas, transformadas.

El espiritismo llegó a Europa pasando por la cuna del conocimiento intelectual, por la ciudad de las luces. Todo progreso pasaba por Paris y no podía ser que Jesús no derramase sus mensajes en otro centro, en otra ciudad. La Sociedad de Estudios Espíritas de París, o la "Société parisienne des études spirites", fue, es y será el referente de institución espírita: referente de seriedad, referente de estudio, referente de constancia, referente de buen sentido, de buen criterio; hizo una labor extraordinaria.

La España del siglo XIX no era la ciudad de las luces. Dominada aún por la sombra colectiva de la Edad Media, por la terrible inquisición ahí encasquetada, no aceptaba las nuevas ideas. Quemó los libros y no quemó a los espiritistas pura y simplemente por la protección que se recibía de lo alto. Admirablemente, sorpresivamente, a cada golpe nos hacíamos más fuertes; a cada calumnia más gente se interesaba por el espiritismo; a más obstáculos más alto saltábamos; a más periódicos cerraban, mayores luces se abrían. Es cierto que el espiritismo del siglo XIX en España no era un espiritismo puro y doctrinario como dirían algunos, pero no podía serlo. En un vaso oscuro como era la España negra de aquella época, no podía brillar la luz sin adquirir los tonos grisáceos del entorno. Cierto que nos apoyamos en los masones, cierto que nos apoyamos en los anarquistas, pero todos luchábamos por lo mismo: por la libertad de consciencia, por sacudirnos el yugo de la esclavitud clerical. Y no estábamos luchando contra Cristo, no estábamos luchando contra el cristianismo, estábamos luchando contra las tinieblas de la ignorancia, contra las tinieblas de la inquisición.

Cincuenta años antes del nacimiento, del surgimiento, de la doctrina espírita en París, se intentó que por la fuerza militar cayeran las inquisiciones, no sólo de Francia, sino también del resto de Europa. Napoleón entró en España, Napoleón entró en Portugal, Napoleón llegó al seno de Italia, de Roma, pura y simplemente con la orden espiritual que debía ser cumplida de derrocar la tiranía inquisitorial, pura y simplemente. Después juzgaréis al hombre, pensando que era un jefe militar expansionista y posiblemente lo fuera, pero la misión espiritual de derribar la inquisición en el plano físico debía ser llevada a cabo por un hombre fuerte, con un genio militar que superase todas las pruebas. Y cumplió en parte su misión, puesto que en Francia la inquisición con toda la virulencia de siglos pasados no se reinstauró e Hippolyte Léon Denizard Rivail pudo realizar su tarea. Una vez realizada la tarea de realizar la codificación, a otros espíritus nos tocó la tarea de ponerla al alcance de los demás, de los pobres, de los humildes de corazón, de todos aquellos pequeñitos que necesitaban consuelo, paz, esperanza… Yo misma bebí todo lo que pude, no estuve a la altura de Kardec, pero se me permitió tener comunicaciones con seres muy elevados. Mi guía y mentor siempre me acompañó; me permitió abrir periódicos; me permitió explicar los dramas humanos, aquello que aflige y afligía a la criatura humana; me permitió también hablar, estar en contacto con un espíritu que vela por toda la Península Ibérica, espíritu seguidor de Jesús, que me narró sus memorias “Las memorias de un espíritu” (Te Perdono) y en las que yo en mi pequeñez infiltré muchas ideas preconcebidas. La esencia es muy válida, aunque evidentemente el libro no es puro, pero la esencia está ahí y es divina.

La escritura es muy fácil, puedo directamente transmitir el pensamiento, soy escuchada y muchos médiums tienen comunicaciones auténticas mías, muchas, en todo el globo de habla hispánica. No obstante hoy quería hablar con vosotros todos, no para halagaros sino pura y simplemente para explicaros lo que os he explicado, y también las dificultades que hay en la España actual. Que sigue siendo negra, cierto que ya no matan a nadie ni lo queman en la hoguera, pero se pasaba mal siendo espiritista en el siglo XIX y en el siglo XXI la tortura psicológica sigue siendo dura. Es duro que te señalen y te digan “mira pobrecito no está bien y es culpa del espiritismo”, y eso desde el otro lado os crea muchas simpatías, muchísimas. Todos nos sois muy simpáticos por este hecho.

Deciros que os amamos, quedaros con mi pensamiento y con los ramos de violetas que os son depositados.

Tened todos paz, tened todos amor. Amalia.